Carta abierta al equipo de Carrusel Deportivo
Saben, a mí en realidad no me gustó demasiado el fútbol hasta que me saqué el carné de conducir. Cualquiera me dirá que una cosa y la otra no tienen mucha relación, pero verán cómo tiene su lógica. Cuando cumplí dieciocho y conseguí el carné, como les decía, me agencié un coche que era algo así como una lata de pintura roja con ruedas, que llegaba a todas partes pero siempre dando la sensación de que se iba a morir de cansancio a mitad de camino. Aquel viejo cacharro tenía una radio antigua pesadísima y aparatosa; ya no le funcionaba la cinta de cassette, y en la radio sonaba siempre lo mismo, porque no se podía cambiar de dial.
Ese dial inamovible era el de la cadena SER y fue el culpable de afianzar mi amor por la radio, que había nacido unos años antes en unas prácticas que hice en una emisora de barrio. Y ahí fue que empecé a escuchar Carrusel Deportivo. Desde entonces, cada vez que un amigo se sube al coche y hay fútbol, siempre se oye la misma frase: “ya está el tonto del carrusel”. Carrusel era todo lo que un programa de radio puede ser: dinámico, fresco, divertido, a veces emotivo, siempre cercano. Aquel equipo de profesionales se convirtió, poco a poco, en un grupo de amigos que no sabían que me acompañaban en todas las horas de carretera, de fondito mientras estudiaba o escribía o barría el salón, que los domingos siempre hay limpieza toque o no toque. Y al final no me quedó más remedio que aficionarme al fútbol; ¡a ver, si no, cómo justificaba yo reservar un ratito de cada fin de semana para la radio! Eran los años de la universidad y en el piso, si había partido, nunca nos faltaban la cerveza y la radio.
A los amigos se les quiere sobre todo por estar en los malos momentos. Casi sin darme cuenta las tardes de invierno tan lejos de casa, de lluvia y malos momentos se llenaron de los amigos del Carrusel y así fueron un poco menos frías y un poco menos tristes. Cuando no tenía ganas de nadie ni de pisar la calle y fingir ganas de algo por un rato, ahí estaba la radio para arrancarme una carcajada, para hacerme imaginar por un momento que en realidad uno no estaba en otra ciudad demasiado al norte, sino acodado en la barra del bar de siempre, con los amigos, riendo y comentando cualquier cosa. Y así se ganaron definitivamente un hueco en mi salón, para que entraran, se sirvieran y se sentaran siempre que les apeteciera. En cierta manera, sin que ellos lo supieran, eran una familia invisible de amigos cuando no había nadie más, un balcón a la alegría y una mano y un empujón cuando aprieta el frío. Camaradería en lo bueno, compañía en lo malo. Demasiado parecido a la amistad para ser sólo un programa de radio.
Admiro profundamente al equipo que ha conducido todos estos años Carrusel. Sé de la tremenda dificultad técnica y profesional de sacar adelante un programa tan complejo, con semejante despliegue por todo el país – a veces por todo el mundo -, con tanta gente; y además hacerlo divertido y cercano. Carrusel pega tan fuerte que engancha incluso a los no aficionados al fútbol. Estoy convencido de que el programa no tocaría del mismo modo al público sin el buen ambiente que se respira en ese grupo de trabajo. ¡Cuántas veces me han escuchado decir lo que daría por poder trabajar ahí! Paco González es un genio de la radio, un talento privilegiado para este medio; ha conseguido el punto de equilibrio entre rigor y buen rollo, diversión y profesionalidad. Un ejercicio de alquimia con el que resucitó al Carrusel cuando estaba muy de capa caída y con el que lo ha mantenido en lo más alto durante 18 años, convirtiéndose así en un pilar de audiencia y patrocinadores para la cadena SER.
No hace falta que describa lo que he sentido todos estos días. Ya os lo han dicho muchos otros fans, y estoy convencido de que nadie ha acusado más este golpe que el equipo, los compañeros de Paco González. Van llegando noticias de los posibles destinos de Paco; que si una emisora, que si otra, la televisión… Tanto da: sé como sabemos todos que se lo están rifando y es cuestión de tiempo que vaya. Y estoy convencido de que, siendo coherente con todo lo que ha hecho hasta ahora, Paco se partirá la cara por su equipo y buscará una oferta que incluya a quien se quiera ir con él.
Por eso os escribo esto. Admiro a Paco y le tengo un gran cariño, aunque no lo conozca personalmente, y Carrusel nunca será lo mismo sin él. No sólo porque será difícil – o imposible – encontrar a otro con su talento, sino por la herida que dejará en los amigos que se queden allí cuando él no esté. Y yo no quiero conformarme con escuchar a Paco en la emisora a la que vaya, no. Yo quiero el Carrusel que me ha acompañado en los peores momentos de mi vida, que no me ha dejado solo nunca, el que echaba de menos cada domingo de verano, el que no me permitía caer y siempre tenía una palmada en la espalda y una sonrisa guardada para mí. Quiero escuchar el ¡HOLA HOLA! de Pepe, sus canciones y versos y frases de abuelo un poco cascarrabias; y los chascarrillos de Poli mientras suena el sospechoso sonido de un par de hielos cayendo en un vaso. No quiero que me falten los jugadores bacalá que sólo Maldini ha visto jugar, ni a Guasch soltando fantasmadas que no se cree ni él, ni las imitaciones y puyas de Juanma Castaño o la voz de Hevia leyendo a los oyentes. Quiero a Lama dándole las gracias a Paco tras un gol del Madrid por decir que veía al equipo un poco fallón, y a Oli sacando aire de donde no lo hay para cantar el último gol de Messi. ¡Yo no quiero conformarme con nada que no sea todo, no quiero que unos cuellos encorbatados puedan con tantos recuerdos!
Por eso os escribo esto. Estoy seguro de que Paco conseguirá una oferta que incluya a su equipo. Quiero pediros, en mi nombre y seguramente en el de muchos fans de Carrusel, que os vayáis con él. Pepe, que ha demostrado ser un fiel amigo a cualquier precio, ya ha dicho que se irá con Paco; también Poli, y estoy seguro de que otros muchos están dispuestos a largarse. Pensadlo bien: ¿queréis trabajar en un sitio donde se trata así a uno de tus mejores profesionales? ¿Qué no harán con los peces más pequeños? ¿Queréis estar en un sitio donde se ve la mayor muestra de cinismo: dos señores condenados por publicar la verdad exigiendo una omertá de silencio al equipo de Carrusel y leyendo un vomitivo comunicado (después de que Paco no haya querido decir ni una sola cosa negativa de la SER), sin contar otros puntos de vista, sin dar derecho a réplica? Nosotros queremos oír libertad y frescura, no miedo a que un traje de chaqueta un día te impida el paso a tu puesto de trabajo si dices una frase que no le gusta. No, tantos años de ilusión no pueden acabar así. Coged vuestro micro, llenad la maleta de las mejores risas y ganas de empezar algo nuevo y marcháos con Paco a donde se pueda respirar aire fresco. Un programa de radio, pese a lo que crean los enchaquetados, no es una marca sino el grupo de personas que lo hacen. No estaréis solos: os seguiremos todos nosotros, los ya más de 100.000 limones y la gran mayoría de oyentes de Carrusel. Y gracias, chicos, a vosotros y a Paco por todos estos años, gracias por elegir la radio.












En primer lugar, felicidades por la iniciativa.
Soy uno más decepcionado por todo lo que ha pasado con Paco.
Le he dado unas cuantas vueltas a de qué manera podríamos hacer entender a la SER la importancia de este asunto, que, visto lo visto, no se han enterado. Se me ocurre que los que tenemos webs/blogs enlacemos a la URL http://www.cadenaser.com/buscar/paco-gonzalez con el texto Paco González.
La idea es posicionar una página de la web de la SER como primer resultado para la búsqueda Paco González.
¿Qué ganamos con eso?
1. Hacer que este incidente no “se olvide”.
2. Vincular la Cadena SER con su nombre, en un gesto que significaría que la SER es lo que es gracias a la gente que nos fideliza como oyentes, a gente como Paco, como Pepe Domingo, como lo fueron en su día Gabilondo o el genial y desaparecido Carlos Llamas.
Hay que tener en cuenta que, si bien puede parecer que podamos estar haciéndoles un favor al conseguirles enlaces, serán siempre enlaces con el término Paco González. No los estaremos posicionando para otros términos.
¿Qué os parece proponerla e intenra que se difunda?
Otra propuestas, con bastante menos alcance, es que los que tengáis la aplicación de Cadena SER para iPhone la eliminéis, la puntuéis con una estrella, y a ser posible pongáis un comentario a favor de Paco. Ya somos varios que lo hemos hecho. Supongo que para Android se podrá hacer lo mismo (si es que está para Android, que lo desconozco)
Un saludo.
Que gran frase esta si señor Asanto: “gracias por elegir la radio”
Una carta muy emotiva, no se pq tengo la sensación de que volveremos a saber de Paco en las ondas.. es una ran oportunidad para cualquier emisora el ficharlo a el, y como no a su equipo!! volveremos a escuchar ese Hola HOla jejeje PAquito nos lo dara ya lo vereis
Hola: Bueno otra vez escribo por aquí aunque cada vez que me atrebo a hacerlo pienso que no tengo nivel.
En cuanto a lo que toca aquí, leyendo la carta, me ha echo recordar algo. Una vez en una reunión familiar mi hermana dijo algo y todo dios saltamos con la canción del retratito. Ninguno d nosotros sabíamos que los demás oíamos carrusel, pero es que ese programa era tan nuestro, tan de todos, que sus cosas pasaban a formar parte de nuestra forma de ser, de hablar. Quien no se ha ido a ver el final de una etapa d la vuelta a España y se ha pasado la mitad del tiempo pidiendo un purito a gritos, o pidiendo a Lama el saludo. En fin una pena que rompan este equipo, y una mayor el que no se den cuenta de lo que tenían y lo que ya no tendrán.